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Escena de la obra Lluvia de palabras de la compañía VISITANTS.

La compañía VISITANTS llega a México para apropiarse del espacio público

VISITANTS es una compañía que construye escenarios donde aparentemente no los hay. Con su presencia convierte calles, puertos, mercados y monumentos en plataformas para la creación escénica.

Tomás Ibáñez es el director artístico del proyecto y Sònia Alejo ha formado parte de la compañía desde sus inicios en 1989 —cuando surgió en un municipio de la Comunidad Valenciana llamado Castellón, en medio de la dictadura de Franco que destruyó casi toda la infraestructura cultural en España, incluidos los teatros. Entonces, el espacio público se convirtió en un espacio de reivindicación y resistencia; el único lugar en el que podía hacerse teatro. 

En conversación con Ekatherina Sicardo para Ibero 90.9, Tomás y Sònia reconocieron que “el mero hecho de plantear escena en el espacio público es ya un gesto que tiene actitud política”. Por un lado, porque supone la resignificación del espacio que se convierte brevemente en escenario para la presentación y, por otro, porque tiene el poder de incidir en la vida real, “en la vida cotidiana de las personas que ese día salieron a la calle sin pensar que iban a encontrarse con una pieza escénica”. Hoy, los teatros en España han reclamado nuevamente su lugar, pero VISITANTS no deja de insistir en el espacio público por todo lo que representa y lo que permite.

Un teatro en el sentido más tradicional es un espacio moldeable, sin determinación, que puede recibir cualquier identidad que se le brinde para servir a la historia que alberga. Es político, sí; pero no de la misma manera que lo es un callejón o una plaza que han sido testigos de acontecimientos sociales, económicos, políticos y, sobre todo, afectivos. Testigos de las experiencias emocionales de quienes interpretan en él. 

Entrar a un teatro implica una voluntad, pero también actúa como un filtro. Para asistir a una sala teatral es necesario pagar una entrada y aunque existe la libertad para decidir qué ver, esa decisión es limitada y supone un montón de negociaciones.

Al ingresar a ella se establecen jerarquías, se aceptan acuerdos tácitos y se asumen ciertas pautas de comportamiento. En principio, el público va sentado en butacas. Entre él y lxs intérpretes se establece una barrera tensa que sólo se rompe en ocasiones pero que siempre está ahí, latente y, en su forma más conservadora, la puesta en escena se desarrolla verticalmente: la compañía actúa y los espectadores reciben. 

Para Sònia, el espacio público es concebido por VISITANTS como aquel al que todo el mundo tiene acceso. Ahí, la relación con el público es horizontal y éste tiene el poder de decidir de inmediato cuándo quedarse y cuándo marcharse. La escena se desenvuelve en medio de un ir y venir cotidiano, obliga a la mirada a detenerse aunque sea por un momento y, en palabras de Ekatherina, “también se expone a la posibilidad del acontecimiento”, pues depende en gran medida de quien observa y es siempre propensa a ser intervenida, interrumpida o modificada.  

Cada propuesta de VISITANTS es diferente. Unas buscan confrontar a la sociedad y a su movimiento veloz con una poética lenta y pausada, otras quieren provocar adrenalina en el espectador y otras son profundamente reflexivas.

México

Para la trigésima tercera edición del Festival Internacional de Teatro Universitario de la UNAM, la compañía castellonense trajo consigo Lluvia de palabras, la cual nació originalmente para sumarse a la programación de un museo que quería reflexionar en torno al color. La compañía eligió el color blanco para hacer referencia a una hoja vacía y experimentar con la palabra. A partir de un taller de escritura, surgieron los textos para la puesta en escena, que lxs intérpretes leyeron de papeles que colgaban de las sombrillas que llevaban.

A cada lugar al que viaja, la compañía trabaja con artistas locales, con el propósito de sembrar otra mirada en la ciudad destino, pero también para observar su propio trabajo a través de nuevas perspectivas.

De acuerdo con Tomás, no se trata de destinar recursos para trasladar una obra estática de un lugar a otro, sino de mover propuestas permeables, ideas, personas, conocimientos y relaciones. Y en sus viajes por el mundo, la compañía se ha encontrado con otros referentes de experimentación escénica en diálogo con el espacio público.

En América los ha hallado en Costa Rica, Chile, Cuba, Argentina o Colombia. En Europa, ha volteado a ver a Francia, que ha sido pionera en la innovación del lenguaje escénico en la calle. 

Ese encuentro tan afortunado con muchas otras compañías que comparten una misma visión revela la actualidad del deseo por transformar el espacio público en uno de posibilidad y de imaginación.

El arte no necesita de un edificio para existir, porque tiene la capacidad de crecer en las grietas y abrirse paso a pesar de todas las dificultades. Frente a las problemáticas que están presentes en muchos países —como el recorte de presupuestos culturales y la desaparición de sitios óptimos para la creación— sigue siendo igual de urgente que hace casi cuarenta años que las y los creadores tomen los callejones, las avenidas y los monumentos.

Para conocer más sobre VISITANTS da clic en el siguiente enlace:
https://visitants.com/lluvia-de-palabras/

Texto: Pamela Valadez
Entrevista: Ekatherina Sicardo Reyes