México, entre la geopolítica y las relaciones comerciales con China
La globalización ha entrado en una fase marcada por la geopolítica, en parte por el papel de China y sus prácticas de mercado. El modelo funciona bien cuando hay reglas claras y son justas. China opera con fuertes apoyos estatales y subsidios, lo que altera el juego competitivo y afecta a las industrias locales en otros países.
Valeria Moy, directora general del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), advirtió sobre el resurgimiento del proteccionismo y sus efectos en precios y bienestar del consumidor. “Yo creo que esto está relacionado con una cosa de mucha mayor magnitud, claramente geopolítica, relacionado en particular con China. Si vamos a producir lo que consumimos, se traduce en mayores precios… una canasta de consumo más cara”. México necesita diferenciar sus relaciones comerciales sin descuidar la relación con Estados Unidos y Canadá; hace falta pasar de solo negociadores comerciales a estrategias políticas.
Para México, este cambio de paradigma supone un reto estructural. La reconfiguración del comercio global abre oportunidades como el nearshoring, pero también expone la vulnerabilidad de una economía altamente integrada a Norteamérica.
Sin una estrategia que articule política exterior, desarrollo industrial y comercio, el país corre el riesgo de quedar atrapado entre bloques económicos en disputa.
La advertencia de Moy subraya que el verdadero equilibrio no está en cerrar mercados ni en replicar modelos proteccionistas, sino en diseñar una política económica que anticipe el nuevo orden geopolítico sin trasladar sus costos al consumidor.
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