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Portada del disco Dont be dumb de A$AP Rocky.

La declaración de principios de A$AP Rocky: Don’t Be Dumb

Después de 8 años, A$AP Rocky vuelve al juego. Una familia con Rihanna, una multitud de leaks, dos juicios, y una estancia en prisión del otro lado del Atlántico fueron sólo algunas de las cosas que vivió Rakim Myers desde el lanzamiento de su último álbum, Testing, en 2018.

Sería absurdo no esperar que sea una persona completamente diferente, y lo es. Afortunadamente no ha perdido la que me parece su mejor cualidad: el buen gusto. Desde que empezó su carrera, siempre se ha manejado como una figura multidimensional que absorbe como esponja todo aquello que le parece valioso. 

A$AP no inventó nada, pero supo plasmar sus intereses en su trabajo artístico desde el día uno. No siguió la estricta norma sonora neoyorkina, sino que acercó al mainstream un sonido que se desarrolló miles de kilómetros al sur: el Chopped and Screwed, originario de Houston (véase DJ Screw). Fue parte de la base que le inyectó psicodelia a muchos de los raperos más exitosos de los últimos años, con la suficiente personalidad para no ser un culture vulture.

La moda y la estética visual siempre han ido de la mano con la música de Rocky. Rapeaba sobre marcas de lujo y diseñadores antes de que siquiera los portara, antes de que fuera cool que los raperos usaran Rick Owens o incluso tenis con alitas.

Es una de las figuras a seguir de la moda urbana desde hace mucho tiempo, y parece que ni siquiera se esfuerza para serlo, simplemente tiene la confianza de que su visión va un paso adelante y los simples mortales la entenderemos después. Recientemente trabajó una colaboración con Puma, y asumió un rol como director creativo en Ray-Ban. De nuevo, buen gusto.

Don’t be Dumb nace de un concepto acuñado por el mismo flacko. El “futurismo ghetto” -como él lo llama-, nace de su inquietud por la falta de involucramiento del mundo urbano dentro de la ciencia ficción. 

Para plasmar su visión, buscó hasta el cansancio a Tim Burton, quien aceptó colaborar después de escuchar un adelanto del disco. Mezcló a Harlem con el universo de Halloween Town. El arte y las ilustraciones, aportaciones en la producción de su mano derecha sónica, Danny Elfman, y una aparición de Winona Ryder en el video de “Punk Rocky” son algunas de las sumas directas (e indirectas) de Burton en Don’t Be Dumb.

El álbum se mueve por distintas ramas del rap. No está tan presente el estilo houstoniano que lo había caracterizado, pero otras corrientes como el memphis rap, el trapsoul, y el jazz rap van nutriendo el nuevo universo de Rocky. También explora el sonido indie que ya le habíamos escuchado en canciones como “Sundress”, “Purity”, o “Kids Turned Out Fine”. Toma caminos más interesantes, como los tonos trip hop de su colaboración con Damon Albarn, o el casi punk que hace con la Slay Squad.

Es por eso que  sigue esforzándose y prosperando; aún cuando se acerca a los 40 y es un hombre de familia. Sus prioridades ya no son las mismas, pero el hambre por expandirse creativamente sigue activa, más allá de los números y los millones, por respeto a la cultura y su propia posición en ella. Rocky sabe lo que es. Su influencia trasciende el personaje, y su creatividad lo mantiene relevante en un tiempo en el que el Rap Mainstream va a la baja.